Tengo un montón de barricadas prendidas fuegos en los rincones que quedan
algunos somos un campo minado
de bombas
y de vez en cuando
se les ocurre
explotar.
Se pulsan las palabras a la ejecución del desborde, la carrasposidad que emerge de la garganta que estira su escala hasta tensionar el músculo a punto desgarro. El ejercicio clasificador de eventos que se suceden unos a otros hasta explotar el minutero y astillarnos.
Registrar los ojos, las manos, las venas sostenidas y esa sangre fría o caliente según la historia condensada en el ejercicio mental de cada noche.
Las marcas de la sequedad a la que nos habituamos, la falta de tiempo y espacio salvó cuando estamos ahí. El giro eterno del palo y el agua me hace pensar en las tertulias y el devenir de las rondas que giran. Puede uno quedarse en la fortaleza de una mano y su mañana, la dimensión de cada dedo, el peso del hueso indica de dónde viene, coincide a veces con la mandíbula. Gestos del centro, del norte y el camuflaje colonizador quedo impactado en un rostro diversificado. Un monstro de mil cabezas y los rulos de las docentes le gritan en la cara a la represión que todo se vuelve criminal y cómplice.
que vida es la que arruino?
la sociabilización necesita seguir fingiendo demencia.
Busco desgaste,
piñas
correr de un lugar a otro
para ver si algo se funde en alguna acción colectiva que descargue.
Cada tensión muscular eleva la fuerza vital que indica:
Mientras... los pulsos se condensan y las cuentas bancarias se clasifican.
La espalda del sistema nos deja en diferentes lugares hasta no llegar.
Estuviste ahí y no te miraba
o solo parcialmente
te reduje a la capacidad
etaria de ser.
Lo cristalino de inicio se complejiza y se llena de capas suaves
pero no calientes
no sé si el plano del pensamiento nos reducirá a la cristalización de un conjunto de eventos
o nos perderemos.
La literatura de mi cerebro se amordaza a dar rienda suelta
yo puedo ser esa
manuela, es verdad que a mi me tocan las propias
aparecen y me alejas
las marcas en tu cuerpo se incrustan en los ojos
que tímidamente tocan
El paso se vuelve reflexivo
la mirada busca la pausa
y la instancia de tener puesto el cuerpo ahí donde mi cabeza
salgo
para gobernarme por las piernas.
torbellino del centro que baja y hace nido dónde quiere
el efecto centrífugo
de la historia aquella
capas de sentidos se vuelven cuero
la humedad tarda en llegar
es el pulso del efecto que me incita a correr.
. Nuestros diarios, de romances y de la mirada lateral del mundo, me cansaron, aunque lo sigo inscribiendo en la cotidianeidad. Como mujer q...