Lo único que pone pausa
a mí cerebro herido
es el cuerpo hablando.
Se retuercen los tuetanos de la noche
en convivencia con la sombra cerca
el afuera y el adentro se conmueve al tiempo
implosionan
descuartizando los órganos de a poco.
. Nuestros diarios, de romances y de la mirada lateral del mundo, me cansaron, aunque lo sigo inscribiendo en la cotidianeidad. Como mujer q...
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