La densidad de este río no nació en mi.
Tampoco la terracidad, la ondulación y la porosidad.
Y junto al silencio - la sumisión vino de las zonas cuyanas.
Se chocaron con la complejidad de los ríos y la humedad de su suelo que me llegó del litoral.
Adhiriendo a la fuerza vital de quien se hace entre las durezas de los matorrales y se confirma implacable en su dulzura y rigurosidad.
El viaje a Tucumán todas las rutas se cruzan y me dejan parada frente a la inmensa ciudad en la que le gustaba perderse. A ellos los ignoro.
Escribimos para entender quien es que somos de qué estamos compuestos y nos despixelamos en el recuerdo que nos traiga algo. Aunque sea la tierra a la que pertenecemos que ya es ninguna.
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